Niños Sanos, Niños Felices

por admin

Los primeros años de vida del niño son decisivos en su desarrollo físico, emocional y mental. En esta etapa se forman huesos y tejidos. Cuando el niño empieza a comer alimentos sólidos, hay que ofrecerle una amplia variedad de alimentos para asegurar su adecuada nutrición, estando atentos a dárselos gradualmente y observando si se presentara alguna alergia o malestar al comer alguno.

Es muy importante darle al niño a probar de los alimentos preparados de diferentes formas:

  • Crudo: en jugos, en cuadritos, rallado, solos como botana, en ensaladas, en taquitos, en sándwiches.
  • Cocido: en sopas en cuadritos o licuadas. En guisos en cuadritos, rallado, solos o mezclas de ellos.

Para el niño van siendo nuevos sabores, texturas, olores, etc. Con constancia e ingenio los niños se animarán en diferentes momentos a probar y disfrutar los alimentos que la naturaleza nos ofrece.

Durante la niñez los niños tienden a variar su consumo de alimentos de un día para otro, ajustándose a sus patrones de crecimiento y desarrollo, ya que sus necesidades varían ampliamente, dependiendo de su crecimiento y de su nivel de actividad física. Así como sus necesidades de energía aumentan con la edad, también sus necesidades de grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y proteína. Idealmente, el niño acumula reservas de nutrientes preparándose para el rápido crecimiento durante la adolescencia.

Algunos problemas relacionados con los niños son el sobrepeso, la obesidad, problemas en los dientes y alergias a alimentos.

 

Algunas recomendaciones:

  •  Cultivar y mantener hábitos diarios saludables.
  •  Lo que hay en casa es lo que el niño come.
  •  Tener un determinado orden familiar en las comidas del niño.
  •  Que el niño realice actividad física (algún deporte, caminar, ir al parque, etc.)
  •  Tomar suficientes líquidos, especialmente agua.
  •  Comer sentado, platicar tranquilo, y luego ya se puede ir a jugar.
  •  Que los niños participen en la preparación de sus alimentos y refrigerios.
  •  Comida en casa saludable: desayuno, comida y cena.

 

¿Qué es lo que hay que evitar?

  • Comida frita
  •  Alimentos azucarados con azúcar refinada, con miel de maíz alta en fructosa
  • Dulces
  • Refrescos embotellados
  • Alimentos con aditivos químicos sintéticos o artificiales como colorantes, glutamato monosódico, nitritos,
  • Embutidos: salchichas, jamón, mortadela, etc.
  • Alimentos y bebidas “light” con endulzantes artificiales bajos en calorías.

 

La importancia de comer alimentos como nos los ofrece la naturaleza: enteros, completos, integrales.

 

La salud se obtiene consumiendo el alimento completo como nos los ofrece la naturaleza, no los nutrientes aislados. Hoy sabemos que los alimentos contienen vitaminas, minerales, proteínas, enzimas, carbohidratos, grasas, antioxidantes y otras sustancias nutritivas indispensables para mantener nuestra salud.

Al consumir verduras, frutas, leguminosas, nueces y granos integrales en su forma natural, sin procesar, sin refinar, nos aportan  carbohidratos complejos, como la fibra dietética,  que se van desdoblando de forma controlada y regulada durante la digestión y además contienen vitaminas, minerales y energía accesible.

A diferencia los granos procesados, como la harina blanca, han sido desprovistos de la fibra, de vitaminas y de minerales, y solamente quedan los carbohidratos simples, presentes en galletas, en panes y pastelillos, postres, botanas, dulces, y son absorbidos en el cuerpo elevando los niveles de azúcar o glucosa en la sangre.

Cuando no estamos sanos, nos cambia el humor y estamos más irritables. Así pasa con los niños, pues a veces se piensa en darles alimentos con aditivos como colorantes artificiales y otros aditivos sintéticos “para niños”, y la realidad es que estos alimentos los desnutre y están de mal humor, se les dificulta concentrarse, etc. En nuestras manos de padres está la responsabilidad de nutrir eligiendo a nuestros hijos. Nutriéndolos estarán felices.